Cuánto cuesta de verdad un estudio creativo interno

Muchos directivos se hacen la misma pregunta cuando sus necesidades de creación se vuelven regulares: ¿hay que montar un equipo creativo interno? La idea es tentadora. Un equipo dedicado, disponible, que conoce la marca de memoria. Pero el cálculo completo suele reservar sorpresas.
El verdadero alcance de un estudio interno
Para producir de forma continua en todos tus canales, un solo puesto no basta. Un estudio interno mínimo creíble reúne varias competencias distintas.
- Un director de arte que garantiza la coherencia y el nivel.
- Un videógrafo montador para el vídeo, formato ya central.
- Un motion designer para la animación y el diseño gráfico en movimiento.
- Un copywriter para los mensajes y los guiones.
- Un jefe de proyecto para dirigir el conjunto y cumplir los plazos.
Cada una de estas competencias es una profesión en sí misma. Pocos perfiles combinan realmente varios de estos roles a buen nivel.
El cálculo salarial real
Tomemos salarios de mercado razonables en Francia, con cargas incluidas. Un director de arte con experiencia cuesta unos 70.000 a 90.000 euros al año con cargas. Un videógrafo montador, un motion designer y un copywriter se sitúan cada uno entre 45.000 y 65.000 euros. Un jefe de proyecto experimentado ronda los 55.000 a 75.000 euros.
Súmalos y obtienes una masa salarial de entre 300.000 y 450.000 euros al año, antes incluso de contar el equipo técnico, las licencias de software, los puestos de trabajo y el tiempo de gestión.
El coste invisible
El salario es solo la parte visible. Un estudio interno supone también reclutar, lo que lleva meses y conlleva un alto riesgo de error en perfiles creativos difíciles de evaluar. Después hay que gestionar esos perfiles, hacerlos crecer, gestionar las ausencias y las salidas.
Sobre todo, un estudio interno está dimensionado para una carga media. Pero las necesidades de creación son irregulares. Así que pagas competencias infrautilizadas en los meses tranquilos, y las saturas en los meses intensos, cuando llega un lanzamiento o un evento.
La alternativa de la capacidad bajo demanda
Es precisamente esta rigidez la que resuelve un modelo de capacidad creativa activable bajo demanda. Accedes al equivalente de un estudio completo, pero solo pagas lo que movilizas.
Por un presupuesto mensual muy inferior al de una sola contratación sénior, obtienes un director de producción dedicado, una red de talentos certificados para cada competencia y una producción continua que sube y baja de carga según tus necesidades reales. Sin reclutamiento, sin riesgo de mal casting, sin competencias que duermen.
El buen arbitraje
El estudio interno mantiene su sentido para las organizaciones muy grandes cuyo volumen es masivo y constante. Para una pyme o una mediana empresa en crecimiento, la asimetría es brutal: la necesidad de comunicar es tan fuerte como la de un gran grupo, pero los medios para construir un equipo completo no están ahí.
La pregunta, por tanto, no es «¿hacen falta creativos de alto nivel?». La respuesta es evidentemente sí. La pregunta es «¿hay que tenerlos en nómina o acceder a ellos de otra forma?». Para la mayoría de las empresas en crecimiento, acceder a la capacidad cuesta mucho menos que construirla.
En resumen
Un estudio creativo interno representa de 300.000 a 450.000 euros al año, un riesgo de reclutamiento real y una capacidad rígida frente a necesidades irregulares. La capacidad creativa bajo demanda ofrece el mismo nivel de producción, con flexibilidad y un coste controlado.
MyJiminy da a las empresas en crecimiento el equivalente a un estudio de clase mundial, sin tener que construirlo. Para calcular tu necesidad real, hablemos de tu proyecto.
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